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15 de mayo de 2025

La Xunta moviliza 8 millones para nuevos balnearios y reforma de los existentes en Galicia

Turismo de Galicia abre dos líneas: 1,7M para nuevos establecimientos termales (mínimo 5 empleos) y 6M para reforma y eficiencia energética de los existentes.

Ver fuente: La Región — Ourense

En Allariz, el director de Turismo de Galicia, Xosé Merelles, anunció casi 8 millones de euros en ayudas para el sector termal gallego, articulados en dos líneas con objetivos distintos: impulsar la creación de nuevos establecimientos y modernizar los que ya funcionan. La apertura del plazo de solicitudes, fijada para el 18 de mayo, convirtió el anuncio en el movimiento de política sectorial más relevante del año para el termalismo gallego.

Primera línea — nuevos hoteles balneario y talasos (1,7M€). Financia la construcción, reforma o rehabilitación de nuevos establecimientos, la adaptación de instalaciones y la incorporación de sistemas de energías renovables. La condición obligatoria para acceder a esta línea es la creación de al menos cinco nuevos puestos de trabajo de carácter permanente. Es un requisito inteligente: impide que la subvención financie proyectos que no generen impacto real en el territorio y vincula la ayuda pública a la creación de empleo local estable.

Segunda línea — establecimientos existentes (más de 6M€). Orientada a rehabilitación o reforma de balnearios y talasos en funcionamiento, con énfasis explícito en eficiencia energética y en el fomento de la cultura termal gallega y el turismo de salud. Esta línea reconoce que buena parte del potencial del sector no está en la creación de nuevos centros —la red gallega ya es densa— sino en la actualización de los que existen.

Galicia es la comunidad autónoma con mayor concentración de recursos termales del país. Su red incluye establecimientos como Balneario de Arnoia, Balneario de Lobios, Balneario de Laias, Guitiriz, Cuntis y una docena más con tradición termal documentada. La provincia de Ourense concentra la mayor densidad, con una red de villas termales que en los últimos años ha recibido reconocimientos europeos por su modelo de integración entre termalismo, naturaleza y cultura local.

Que la Xunta movilice 8 millones en un solo año es una señal relevante. No solo de que el sector tiene apoyo político, sino de que hay un plan detrás. Los programas de inversión sectorial que se sostienen en el tiempo —como el programa de Termalismo Social que Galicia mantiene en paralelo al IMSERSO— requieren una combinación de voluntad institucional y demostración de resultados. Galicia lleva años construyendo esa combinación.

El requisito de creación de empleo para los nuevos establecimientos merece atención especial. Cinco puestos fijos pueden parecer una exigencia modesta para una inversión de esa magnitud, pero en el contexto de los municipios rurales donde operan la mayoría de los balnearios gallegos — con poblaciones de entre 500 y 5.000 habitantes — representan un aporte significativo al tejido económico local. La suma de varios proyectos con ese umbral mínimo puede marcar la diferencia entre una comarca con perspectivas y una en declive demográfico.

Lo que la convocatoria no resuelve — y que ninguna inyección de capital público puede resolver por sí sola — es la diferenciación de propuesta. Más establecimientos no es necesariamente mejor si todos ofrecen la misma experiencia de circuito de aguas con jacuzzi y masaje incluido. El sector gallego tiene la oportunidad de usar esta inversión para construir una gama más completa: desde el balneario médico de alta especialización hasta el establecimiento de bienestar rural orientado al turismo activo y la naturaleza. Esa diversidad es lo que puede hacer del termalismo gallego un destino de referencia a escala europea, no solo un destino de escapada de fin de semana.