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16 de junio de 2025

La Xunta abre 1.275 plazas en el programa Bienestar en Balnearios con un 10% más de presupuesto

El DOG publica la convocatoria del programa Bienestar en Balnearios 2025: 1.275 plazas, 66 turnos en 15 establecimientos, 331.000€ de presupuesto y hasta el 48% del coste subvencionado.

Ver fuente: 20 Minutos

Galicia volvió a mover ficha en junio de 2025 con una noticia de esas que parecen administrativas pero tienen impacto real: el Diario Oficial de Galicia publicó la convocatoria del programa Bienestar en Balnearios, con 1.275 plazas distribuidas en 66 turnos y 15 establecimientos gallegos, para estancias entre julio y diciembre. Presupuesto total: 331.000 euros, un 10% más que el año anterior.

La convocatoria —recogida por 20 Minutos— establece que la Xunta financia hasta el 48% del coste total de la estancia, y fija los perfiles elegibles: mayores de 60 años o pensionistas a partir de los 55, con posibilidad de acompañante. El plazo de solicitud es de un mes desde la apertura.

En el mapa termal español, los programas autonómicos como este cumplen una función que el IMSERSO no cubre del todo: ajustar el termalismo social al territorio, a la red de establecimientos local y a las prioridades sanitarias y demográficas de cada comunidad. Galicia lo hace de forma especialmente consistente. Entre el plan de inversión de 8 millones para modernización del sector y programas de plazas subvencionadas, está construyendo un modelo donde el termalismo no es un producto turístico estacional, sino una infraestructura de salud preventiva con continuidad.

El dato clave no es solo el número de plazas. Es el diseño temporal: de julio a diciembre. Ese rango incluye temporada alta (verano) y temporada media-baja (otoño). El programa sirve, por tanto, tanto para facilitar acceso como para estabilizar demanda en meses donde muchos balnearios podrían ver caer la ocupación si dependieran solo del turista de ocio.

Para entender la relevancia, hay que recordar algo básico: la economía de un balneario no funciona como la de un hotel urbano. El balneario tiene instalaciones terapéuticas con coste fijo alto (mantenimiento, equipos, personal clínico y de hidroterapia). Si opera solo en picos de demanda, el modelo se vuelve frágil. Los programas públicos —IMSERSO, programas autonómicos— aportan previsibilidad y ocupación base. Eso permite mantener equipos estables, algo que a su vez impacta en la calidad del protocolo médico.

En Galicia, la red de balnearios incluye establecimientos con identidad clínica y territorial fuerte: Balneario de Laias, Balneario de Arnoia, Balneario de Lobios, Balneario de Lugo, Mondariz, entre otros. Que la Xunta mantenga un programa propio significa que la administración entiende el valor de esa red más allá del turismo.

La fricción sigue estando en el acceso. Un plazo de un mes y un procedimiento que, aunque admite sede electrónica, sigue dependiendo en la práctica de que la información llegue a quien más lo necesita, genera un patrón repetido en la mayoría de programas: el beneficiario ideal se entera tarde. Es el mismo problema que hemos visto con el IMSERSO, y uno de los grandes retos de comunicación en salud preventiva.

Hay además un aspecto de eficiencia del gasto público que casi nunca se discute: la coordinación entre niveles. Un ciudadano puede optar a IMSERSO y a programa autonómico, pero no de forma acumulativa en el mismo período. Cuando la información llega de forma fragmentada, se producen solapamientos de solicitudes, renuncias y reasignaciones que añaden ruido al sistema. Un calendario coordinado y una interfaz de solicitud unificada —al menos en información— sería un salto de calidad enorme.

Aun así, el hecho fundamental permanece: Galicia incrementa presupuesto y mantiene plazas. En un país donde la conversación sobre envejecimiento suele aparecer solo en el contexto de pensiones, este tipo de programa pone el foco donde debería: en prevenir deterioro, mantener funcionalidad y reducir carga sanitaria futura. Termalismo social bien diseñado no es un gasto. Es inversión en calidad de vida.