← Volver a noticias
25 de abril de 2025

30 años de termalismo para salud mental: el programa del IMSERSO que casi nadie conoce

SALUD MENTAL ESPAÑA celebra 30 años ejecutando el Programa de Turismo y Termalismo del IMSERSO para discapacidad psicosocial: 24.414 participantes desde 1995 y beneficios claros en calidad de vida.

Ver fuente: SALUD MENTAL ESPAÑA

El termalismo social en España suele contarse con un único relato: IMSERSO, plazas, balnearios, mayores, artritis, respiratorio. Es un relato real, pero incompleto. El 25 de abril de 2025, la Confederación SALUD MENTAL ESPAÑA publicó una noticia que abre otra dimensión del termalismo como política pública: el Programa de Turismo y Termalismo del IMSERSO para personas con discapacidad psicosocial, que llevan ejecutando desde 1995.

Lo relevante

Los números, por sí solos, son una señal de continuidad institucional poco común: 24.414 personas han participado desde 1995, recorriendo distintos puntos de la península e islas. La entidad subraya la alta valoración del programa y su contribución a la calidad de vida de las personas con problemas de salud mental y sus familias.

Por qué esta noticia importa para el sector termal porque desplaza el foco desde el “tratamiento termal para patología física” hacia algo igual o más relevante en 2025: salud mental, integración social y recuperación funcional.

Cuando hablamos de termalismo en clave médica, tendemos a pensar en la composición del agua y su aplicación sobre el sistema locomotor o respiratorio. Pero el balneario es también un dispositivo de cambio de contexto. Para una persona con discapacidad psicosocial, cambiar de entorno, salir de la rutina, construir relaciones fuera de su círculo habitual y acceder a una experiencia estructurada de autocuidado tiene impacto terapéutico. No sustituye a tratamiento psiquiátrico ni a psicoterapia, pero puede ser un complemento de enorme valor.

Además, el programa tiene un componente que pocas políticas públicas logran: combina ocio, salud y pertenencia a un colectivo. Eso genera adherencia y repetición. La noticia insiste en que la demanda es alta y que el programa se ha mantenido “en plena forma” durante tres décadas.

La lectura editorial: cuerpo y mente no son categorías separadas

El termalismo como intervención preventiva no debería separarse en “cuerpo” y “mente”. En healthy aging, esa división es artificial. Sueño, estrés, inflamación, dolor crónico, aislamiento social, depresión: todo se retroalimenta. Un programa de termalismo para salud mental tiene sentido precisamente por esa integración.

Esto conecta con otra tendencia que vemos en programas provinciales recientes —como los de Ourense— donde aparecen explícitamente líneas “contra la soledad no deseada” o “respiro termal”. El sector termal está, poco a poco, moviéndose hacia la conversación correcta: el balneario como infraestructura social y sanitaria, no solo turística.

Para el lector práctico: si tienes un familiar con discapacidad psicosocial o en procesos de rehabilitación, merece la pena informarse sobre este tipo de programas cuando el IMSERSO abre convocatoria. Y para el sector, la oportunidad es clara: desarrollar protocolos inclusivos, equipos formados y estancias diseñadas para perfiles diversos. El termalismo español puede ser líder europeo en inclusión si decide construirlo.

30 años de datos: la oportunidad de medir lo que funciona

Tres décadas de programa continuado implican un volumen de datos sobre participantes, destinos, duración de estancias y satisfacción que, si se sistematiza, puede constituir una base de evidencia única en Europa. 24.414 participantes desde 1995 no es una muestra pequeña. Si SALUD MENTAL ESPAÑA o los propios centros de acogida han registrado indicadores de bienestar (calidad de sueño, nivel de ansiedad autoinformado, participación en actividades, socialización), existe material suficiente para publicar resultados que refuercen la justificación presupuestaria del programa.

En un momento donde el termalismo español intenta posicionarse como salud preventiva, demostrar que un programa de termalismo para discapacidad psicosocial mejora indicadores de calidad de vida durante tres décadas sería un argumento de peso. No solo para este programa específico, sino para la conversación general sobre el valor del balneario como dispositivo de salud pública.

El programa también plantea una pregunta operativa para los balnearios: ¿están preparados para recibir usuarios con necesidades de salud mental? Formación del personal en primeros auxilios psicológicos, protocolos de comunicación adaptada, espacios con menor estimulación sensorial y coordinación con los responsables del grupo son aspectos que diferencian la acogida profesional de la improvisada. Los establecimientos que más repiten con este programa probablemente ya lo hacen bien. Pero si la demanda crece (y debería), el estándar necesita ser explícito y transferible.

La evidencia científica: qué dice la literatura sobre termalismo y salud mental

La relación entre hidroterapia y salud mental no es solo intuitiva; tiene base científica creciente. Estudios publicados en revistas como International Journal of Biometeorology y Evidence-Based Complementary and Alternative Medicine han documentado que la inmersión en agua termal reduce los niveles de cortisol (hormona del estrés), mejora la calidad del sueño y tiene efecto ansiolítico comparable al ejercicio aeróbico moderado. En pacientes con depresión leve a moderada, protocolos de baño termal regular durante dos semanas han mostrado mejoras significativas en escalas de Hamilton y Beck.

El mecanismo no es misterioso: la inmersión en agua caliente activa el sistema nervioso parasimpático, reduce la tensión muscular y estimula la liberación de endorfinas. En un entorno estructurado como un balneario, ese efecto fisiológico se combina con cambio de contexto, ruptura de rutina y socialización, factores que la psicología reconoce como protectores frente al deterioro del estado de ánimo.

Lo que hace especial al programa de SALUD MENTAL ESPAÑA es precisamente esa combinación: no es solo baño termal, es una estancia completa que integra actividades grupales, acompañamiento profesional y una estructura diaria predecible que resulta terapéutica en sí misma para personas cuya patología se caracteriza, a menudo, por la desorganización y el aislamiento. Iniciativas como la de Ourense para deterioro cognitivo leve apuntan en la misma dirección: el balneario como dispositivo de intervención estructurada, no como simple destino vacacional.

(Guía relacionada: Programa IMSERSO de termalismo)

Fuente: SALUD MENTAL ESPAÑA

Referencias cruzadas