Galicia, donde el mar y las termas se encuentran: talaso y termalismo como eje del turismo de salud en 2025
Galicia combina talasoterapia (costa) y termalismo (interior) en alta densidad. En 2025, la Xunta refuerza esta apuesta como motor de desestacionalización y atracción de turismo de salud internacional.
Ver fuente: Turismo de GaliciaGalicia ocupa una posición singular en el mapa termal europeo. No se trata solo de la cantidad de manantiales —la comunidad concentra más de 300 surgencias catalogadas—, sino de la diversidad: aguas termales de interior y talasoterapia costera conviven en un territorio que apenas supera los 200 kilómetros de ancho. En 2025, la Xunta de Galicia ha decidido convertir esta dualidad en eje estratégico de su política turística, según informa Turismo de Galicia.
Termalismo de interior: la herencia de Ourense y Pontevedra
El termalismo gallego tiene raíces romanas. Las provincias de Ourense y Pontevedra concentran la mayor densidad de balnearios declarados de utilidad pública de toda España. Establecimientos como Mondariz, Laias, Caldas de Reis o Arnoia llevan décadas ofreciendo tratamientos basados en aguas sulfurosas, bicarbonatadas y fluoradas, con temperaturas de surgencia que oscilan entre los 25 y los 72 grados centígrados.
Ourense, autoproclamada “ciudad termal”, cuenta con pozas públicas como As Burgas, Outariz y A Chavasqueira, accesibles de forma gratuita o a precio simbólico. Esta oferta urbana y abierta distingue al termalismo gallego del modelo cerrado de balneario clásico y facilita la captación de un público más joven y desestacionalizado.
Talasoterapia: el otro pilar
En la costa, la talasoterapia aprovecha las propiedades del agua de mar, las algas y el clima atlántico. Centros como el Hotel Talaso Atlántico de Oia (Pontevedra), el Talaso de Baiona o las instalaciones de A Toxa combinan circuitos de agua marina climatizada con tratamientos de hidroterapia y fangoterapia. La diferencia con un spa convencional es el uso de agua de mar captada directamente, que conserva su composición mineral original.
La Xunta ha invertido en la señalización de la Ruta Termal de Galicia, que conecta establecimientos de interior con centros talaso costeros, facilitando itinerarios de varios días que combinan ambas experiencias. Este enfoque de ruta turística permite distribuir los flujos de visitantes más allá de Santiago de Compostela y las Rías Baixas.
Desestacionalización y turismo de salud internacional
El plan autonómico de 2025 identifica el turismo de salud como herramienta clave de desestacionalización. Mientras el turismo de playa se concentra entre junio y septiembre, los balnearios y centros talaso operan durante todo el año, con picos de demanda en primavera y otoño. La estrategia pasa por atraer turistas de Centroeuropa —especialmente Alemania, Francia y Portugal— con paquetes que integren termalismo, gastronomía y patrimonio cultural.
Las cifras respaldan la apuesta: según datos de la Xunta, las pernoctaciones en establecimientos termales gallegos crecieron un 12 por ciento en 2024 respecto al año anterior, y el gasto medio del turista termal supera en un 30 por ciento al del turista de sol y playa.
El factor diferencial: densidad y diversidad
Galicia no solo cuenta con más manantiales termales que cualquier otra comunidad; la diversidad de sus aguas es también excepcional. En un radio de 100 kilómetros alrededor de Ourense se encuentran aguas sulfurosas (Caldas de Reis, Mondariz), bicarbonatadas sódicas (Laias, Cortegada), ferruginosas (Carballiño) y silicatadas (Lobios). Esta variedad permite prescripciones termales diferenciadas según la patología del usuario, algo que pocas regiones europeas pueden ofrecer con la misma proximidad geográfica. El plan de inversión de 8 millones de la Xunta busca precisamente capitalizar esta densidad, modernizando establecimientos existentes y creando nuevos centros que amplíen la oferta.
Retos pendientes
El potencial es evidente, pero la ejecución presenta desafíos. No todos los balnearios cuentan con la misma calidad de instalaciones ni con personal especializado en hidrología médica. La comunicación sigue siendo desigual: algunos establecimientos todavía no diferencian con claridad entre un tratamiento termal con indicación médica y un circuito de bienestar genérico.
Además, la coordinación entre las administraciones local, provincial y autonómica no siempre es fluida. El programa Benestar de Pontevedra y los planes de la Diputación de Ourense son pasos positivos, pero requieren continuidad presupuestaria más allá de un ejercicio fiscal.
La formación de profesionales es otro frente abierto. España cuenta con pocos hidrólogos médicos, y Galicia necesita atraer y retener talento para que la oferta termal tenga respaldo clínico real, no solo marketing. La Universidad de Vigo y la USC tienen programas relacionados, pero la demanda del sector supera con creces la oferta de profesionales cualificados.
Galicia tiene los ingredientes para consolidarse como destino termal de referencia en el sur de Europa. Que lo consiga dependerá menos de los titulares y más de la capacidad para sostener estándares de calidad, formar profesionales y mantener la inversión a medio plazo. Para conocer uno de los establecimientos que mejor representa esta tradición, merece la pena seguir de cerca las Termas de Prexigueiro en Ribadavia.