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19 de marzo de 2026

Ourense llena un campus para hablar de termas: la buena noticia no es la asistencia, es que alguien vuelve a tratar el agua como asunto sanitario

Las II Xornadas sobre Termalismo de Ourense reunieron a unas 350 personas y pusieron sobre la mesa investigaciones sobre sueño, dermatitis y envejecimiento saludable. La cuestión de fondo es otra: pasar del relato al uso sanitario serio.

Ver fuente: Faro de Vigo

Ourense reunió esta semana a unas 350 personas en el campus para escuchar investigaciones sobre el valor sanitario de sus aguas termales. Lo contó Faro de Vigo a propósito de las II Xornadas sobre Termalismo: Auga, Saúde e Coñecemento, organizadas por la Escuela Universitaria de Enfermería. Hubo física del agua, antropología de los espacios termales, envejecimiento saludable y proyectos aplicados sobre sueño, dermatitis atópica y compuestos presentes en las aguas de As Burgas. Por una vez, el termalismo salió del folleto.

Ese es el dato importante. No la foto institucional. No el titular amable. Que una escuela de enfermería se tome en serio el agua termal como recurso asistencial y preventivo. España lleva décadas hablando de balnearios como si fueran una mezcla difusa de turismo senior, patrimonio local y masaje con vistas. Mientras tanto, el debate clínico llega tarde, fragmentado y casi siempre fuera de foco. Ourense, con su densidad termal y su acceso público al recurso, tiene mejores condiciones que casi nadie para corregir ese retraso.

Ahora bien: conviene no vender humo académico. Unas jornadas no equivalen a evidencia clínica robusta. Pero sí cumplen una función que el sector necesita con urgencia: poner preguntas correctas encima de la mesa. ¿Qué indicaciones tienen sentido? ¿Qué contraindicaciones se comunican mal? ¿Qué variables merece la pena medir en usuarios reales? ¿Cómo se integra la hidroterapia en estrategias de healthy aging sin convertir cada poza en una promesa milagrosa? Esa conversación, si se sostiene en el tiempo, vale más que diez campañas de marca ciudad.

Además, el contexto acompaña. Ourense empuja a la vez por varias vías: mejora espacios públicos, mueve el proyecto del futuro hotel-balneario de As Caldas y sigue apoyándose en el circuito urbano de As Burgas. La pieza que faltaba era esta: capacidad de traducir recurso termal en lenguaje sanitario contemporáneo. No para medicalizar cada baño, sino para distinguir con claridad qué es ocio, qué es prevención y qué podría aspirar a protocolos más serios.

El ciclo, organizado en dos sesiones, tiene segunda cita el 25 de marzo con una jornada centrada en investigación aplicada — proyectos realizados por profesorado y estudiantes de la propia Escuela de Enfermería. Y ya desde la primera edición se publicó un libro electrónico con las investigaciones presentadas, disponible en descarga gratuita. Eso no es decorado institucional. Es acumulación de base documental.

Lo que hace falta ahora

Las jornadas son una señal, no una solución. El paso siguiente — el que convierte eventos académicos en impacto real — es más difícil: que los resultados de esas investigaciones lleguen a los protocolos de los propios balnearios, a los médicos que derivan pacientes a establecimientos termales y a los gestores de programas de termalismo social como el IMSERSO o el Xunta. En España, ese canal de traslación de conocimiento es notoriamente débil. La academia investiga, el sector opera y los dos mundos apenas se hablan.

Ourense tiene ventaja estructural para ensayar ese puente. Tiene recurso, tiene institución académica comprometida y tiene una tradición de uso público del agua termal que la mayoría de capitales de provincia envidiaría. Si la Escuela de Enfermería logra que sus investigaciones sobre sueño, dermatitis o envejecimiento saludable alimenten protocolos de uso reales en los balnearios de la provincia, el campus habrá hecho algo que la mayoría de estudios turísticos sobre termalismo no consiguen: convertir ciencia en criterio.

Para el viajero termal y para el profesional del sector, la lectura práctica es simple. Cuando un destino empieza a investigar su agua de forma interdisciplinar y publica los resultados, gana credibilidad. Todavía no basta para hablar de modelo consolidado. Pero empieza a parecerse a uno.