La Garriga (Vallès Oriental) y el termalismo de cercanías: balnearios activos, termas romanas y una lección para el wellness urbano
El Mundo repasa La Garriga, a 30 minutos de Barcelona: tradición termal (manantiales a ~60ºC), termas romanas de Can Terrers y balnearios históricos como Blancafort y Termes La Garriga, junto a un patrimonio modernista singular.
Ver fuente: El MundoA solo 30 minutos en tren desde Barcelona, La Garriga ofrece una de las experiencias termales más completas y menos masificadas de Cataluña. El Mundo ha dedicado un amplio reportaje a esta localidad del Vallès Oriental que combina tradición termal milenaria, patrimonio modernista y una oferta balnearia activa que desafía las expectativas de quien la visita por primera vez.
Manantiales a 60 grados y una historia que se mide en siglos
Los manantiales de La Garriga brotan a temperaturas cercanas a los 60 grados centígrados, alimentados por un acuífero profundo que se calienta al contacto con las formaciones graníticas del subsuelo del Vallès. Estas aguas, clasificadas como bicarbonatadas sódicas, han sido utilizadas con fines terapéuticos desde la época romana, como atestiguan los restos arqueológicos de las termas de Can Terrers.
El yacimiento de Can Terrers constituye uno de los conjuntos termales romanos mejor documentados de Cataluña. Excavado a lo largo de varias campañas arqueológicas, el complejo revela la existencia de un establecimiento termal público que funcionó entre los siglos I y III d.C. Se han identificado las estructuras del caldarium, el tepidarium y el frigidarium, además de un sistema de canalización que aprovechaba directamente el agua caliente natural. El yacimiento es visitable y cuenta con paneles explicativos que permiten comprender la sofisticación de la ingeniería hidráulica romana.
Balnearios activos: Blancafort y Termes La Garriga
La tradición termal romana no se quedó en el pasado. La Garriga mantiene una oferta balnearia contemporánea articulada en torno a dos establecimientos principales. El Balneario Blancafort, fundado en 1840, es el más emblemático. Situado en un edificio de arquitectura modernista catalogado, ofrece circuitos de aguas termales, tratamientos de hidroterapia, fangoterapia y programas de wellness que van desde la sesión puntual hasta la estancia de varios días. Sus jardines interiores y la arquitectura del edificio generan un ambiente que conecta directamente con la tradición balnearia del siglo XIX.
Termes La Garriga, por su parte, apuesta por un concepto más contemporáneo. Su oferta incluye piscina termal exterior, zona de relax con tumbonas calefactadas y tratamientos faciales y corporales con cosmética elaborada a partir del agua mineromedicinal local. El público de Termes La Garriga tiende a ser más joven y urbano, atraído por una estética de wellness moderno que no renuncia al producto termal auténtico.
Patrimonio modernista: la otra cara de La Garriga
Más allá del termalismo, La Garriga posee un patrimonio arquitectónico modernista que sorprende por su densidad y calidad. A finales del siglo XIX y principios del XX, la burguesía barcelonesa eligió La Garriga como lugar de veraneo, atraída precisamente por sus aguas termales y su clima interior. Esto generó la construcción de villas y torres de estilo modernista firmadas por arquitectos de la órbita de Domènech i Montaner y Puig i Cadafalch.
La ruta modernista de La Garriga, un itinerario señalizado por el casco urbano, permite descubrir fachadas decoradas con cerámicas policromadas, esgrafiados, vidrieras y forja artística. La combinación de visita termal por la mañana y ruta modernista por la tarde constituye una jornada cultural completa que pocos municipios catalanes pueden ofrecer.
Termalismo de cercanías: una lección para el wellness urbano
El caso de La Garriga ilustra un modelo de termalismo de cercanías que resulta relevante para el debate actual sobre wellness urbano. Frente a los grandes resorts termales que exigen desplazamientos largos y presupuestos elevados, La Garriga demuestra que es posible acceder a un producto termal auténtico, con aguas mineromedicinales de manantial, patrimonio histórico y entorno agradable, en menos de una hora desde una gran metrópoli.
La estación de Rodalies de La Garriga, en la línea R3, conecta directamente con Plaza Cataluña. El trayecto, de unos 45 minutos, transcurre por el paisaje del Vallès con vistas a Montserrat en días despejados. Esta accesibilidad ferroviaria es un activo que la localidad ha comenzado a explotar de forma más decidida en su comunicación turística.
La propuesta de La Garriga se complementa con la de su vecina Caldes de Montbui, situada a apenas 15 kilómetros. Juntas, estas dos localidades conforman un eje termal del Vallès Oriental que no tiene equivalente en el resto de España por proximidad a una capital de más de un millón de habitantes.